Sordera y vértigo
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Hipoacusias neurosensoriales y su tratamiento

Introducción

 

Las hipoacusias neurosensoriales las producen sobre todo lesiones a nivel de las estructuras sensoriales de la cóclea o caracol (hipoacusia sensorial) y/o de las fibras del nervio auditivo (hipoacusias neurales). En la actualidad no existe ningún tratamiento que cure este tipo de pérdidas de audición por lo que debemos hablar de tratamientos paliativos es decir, tratamientos que corrigen el déficit funcional disminuyendo  sus repercusiones.

 

Dichos tratamientos incluyen:

 

            - La amplificación mediante el uso de audífonos,

            - El tratamiento mediante implantes cocleares u otro tipo de implantes, 

            - El tratamiento logopédico.

 

El otorrinolaringólogo indicará y aconsejará el tratamiento más conveniente en función del grado y las características de la hipoacusia.

 

Causas frecuentes de hipoacusias neurosensoriales
 
 
Hipoacusia en personas mayores o presbiacusia
 
Es la pérdida de audición progresiva asociada a la edad que tiene lugar en personas mayores. Aunque las estadísticas varían, afecta a alrededor del 30-35% de las personas con edades comprendidas entre los 65 a 75 años y a alrededor del 40-50% de las personas mayores de 75 años.
 

La presbiacusia se atribuye a diversas causas, sobre todo a los cambios que tienen lugar con la edad en el oído interno (algunos en relación con el riego sanguíneo) aunque también pueden contribuir cambios en las vías nerviosas auditivas cerebrales; otros factores que también producen hipoacusia neurosensorial a los que el paciente haya podido exponerse (p.e.: ambiente ruidoso, fármacos ototóxicos, factores hereditarios, etc), pueden tener efectos acumulativos sobre la presbiacusia. La pérdida de audición es similar en ambos oídos afectando sobre todo a las frecuencias agudas o tonos altos (lo que impide oír adecuadamente timbres de puertas y teléfonos por ejemplo). Como su desarrollo es progresivo muchas personas mayores no son conscientes de que su audición está disminuyendo y deteriorándose. A menudo creen que las personas de su entorno (sus familiares más próximos) no les hablan alto y claro, suelen entender mejor a hombres que a mujeres (en cuya voz predominan los tonos altos) y, en general, entienden mal las conversaciones, especialmente en reuniones familiares o en ambiente ruidoso. La presbiacusia no tiene tratamiento curativo pero hay varias formas de paliar la pérdida auditiva y sus efectos.

 

En general, el tratamiento más frecuente es la amplificación mediante audífonos y, aunque el grado de beneficio puede variar dependiendo de las características de la pérdida auditiva, la mayor parte de las personas con presbiacusia pueden beneficiarse de su uso.

 

LINK: wwwsorderayvertigo.com, NOTICIAS, Sordera y deterioro cognitivo, 20-may-2009

 
 
Hipoacusia inducida por el ruido (trauma acústico)

Es la pérdida de audición producida por la exposición continuada a ruidos intensos o por una exposición breve a un ruido igualmente intenso. Ambas formas de exposición al ruido pueden lesionar los receptores auditivos del oído interno o células ciliadas produciendo una hipoacusia neurosensorial generalmente irreversible y progresiva si la exposición al ruido continúa. La exposición al ruido ya sea breve o continua también puede producir una pérdida de audición temporal que se recupera si se interrumpe dicha exposición. En ambos casos la pérdida auditiva suele acompañarse de acúfenos o ruidos de oído, a menudo el primer síntoma del efecto nocivo de la exposición al ruido en el oído interno.

 

Ejemplos de ruidos que pueden causar este tipo de hipoacusia son explosiones (armas de fuego, petardos), determinados herramientas laborales (sierras mecánicas, martillos neumáticos), etc., especialmente si emiten ruidos de 120 a 140 decibelios. Sonidos por debajo de 75 dB no implican riesgo de dañar el oído (una conversación normal alcanza una intensidad de 60 dB y el ruido del tráfico llega hasta 80 dB).

 

La forma más frecuente de hipoacusia producida por el ruido es la exposición continuada en ambientes laborales sobre todo industriales (hipoacusia o sordera profesional), cuya manifestación principal es el deterioro progresivo de la comunicación, precedido de sensación subjetiva de hipoacusia, a menudo distorsión de algunos sonidos, y ruidos en el oído, intermitentes o continuos.

El tratamiento más efectivo es la prevención (asociada a campañas de información sobre los efectos nocivos del ruido) mediante el uso de protectores (p.e.: tapones, cascos, protectores a medida con filtros acústicos para diferentes tipos de ruido, etc.) en ambientes laborales, en entornos recreativo-deportivos (p.e.: ejercicios de tiro, caza, motos), e incluso en la propia casa. En general, debemos intentar controlar  la intensidad de cualquier fuente sonora que pueda ser nociva para la audición.

 

                                        

 

Merece especial atención el riesgo de pérdida de audición en personas jóvenes asociado al uso de reproductores musicales portátiles actuales (p.e.: MP3, iPod), como sucedió con otros reproductores portátiles utilizados años atrás (p.e.: walkman, compact disc portátiles), cuando el volumen al que se reproduce del sonido alcanza intensidades que pueden dañar el oído y, además, se utilizan de forma continuada. Es recomendable mantener un volumen razonable y no utilizarlos durante periodos prologados de tiempo (p.e.: no más de una hora al día). La “norma 60 x 60” para prevenir el trauma acústico producido por reproductores musicales recomienda no utilizar el volumen por encima del 60% y no superar los 60 minutos de uso continuado. La aparición de un ruido en el oído u oir los sonidos distorsionados suelen ser consecuencia del efecto nocivo inicial del ruido, a menudo transitorios pero que deben alertarnos interrumpiendo la exposición al mismo para prevenir sus efectos irreversibles.


Cuando la hipoacusia es irreversible y de un grado que lo hace recomendable, el tratamiento paliativo indicado en la mayoría de estos casos para corregir la pérdida de audición es la amplificación mediante el uso continuado de audífonos.

 

LINK: wwwsorderayvertigo.com, NOTICIAS, Baja el volumen del MP3, 05-oct-2009

 

 

 

Hipoacusia hereditaria (familiar)

La hipoacusia y la sordera hereditarias hacen referencia a la pérdida parcial o total de audición de origen genético, estimándose que al menos la mitad de las pérdidas de audición son de este origen. Las formas genéticas pueden ser congénitas (presentes al nacer) o de aparición tardía (pudiendo iniciarse a partir de los 10-15 años de edad), variar desde un grado leve hasta profundo, ser progresivas o no, afectar a uno o a ambos oídos de forma simétrica o asimétrica, ser de tipo conductivo, neurosensorial o mixto y manifestarse con problemas de equilibrio o sin ellos. La pérdida de audición puede ser el único hallazgo (hipoacusia no sindrómica) o ir asociada a un síndrome genético o grupo de alteraciones característico (hipoacusia hereditaria sindrómica). En la actualidad existe suficiente información que pone de manifiesto que la mayor parte de las hipoacusias hereditarias son no sindrómicas. La mayoría de las hipoacusias hereditarias sindrómicas están presentes al nacer o en la infancia.


Las hipoacusias neurosensoriales hereditarias del adulto suelen ser hipoacusias no sindrómicas, de aparición tardía y se clasifican generalmente por la edad de inicio, el grado de la hipoacusia, su naturaleza progresiva o no-progresiva y por su patrón hereditario. La forma más frecuente es la hipoacusia neurosensorial hereditaria progresiva dominante cuyo inicio varía mucho de unas familias a otras, aunque suele ser constante dentro de una misma familia. En general suele manifestarse en la pre-adolescencia aunque puede no dar síntomas hasta la edad adulta.


Como en las demás hipoacusias neurosensoriales, cuando la hipoacusia es de un grado que lo hace recomendable el tratamiento paliativo indicado en la mayoría de estos casos es la amplificación mediante el uso continuado de audífonos, o la estimulación eléctrica del nervio auditivo mediante un implante coclear.

 

 

Ototoxicidad  

 

Los ototóxicos son substancias químicas potencialmente lesivas para el oído que se utilizan en farmacología en la composición de algunos medicamentos. Esto quiere decir que pueden dañar el oído a partir de ciertas dosis o por una sensibilidad especial del individuo a dichas substancias.

 

La utilización de estos fármacos debe controlarse de forma especial, restringiéndose si ello es posible especialmente en niños y también en adultos que ya presenten  problemas de audición. A continuación se muestra un listado de algunos medicamentos potencialmente ototóxicos.   

 

 

 

Enfermedad de Menière

 

La enfermedad de Menière afecta al oído interno y se caracteriza por el aumento del líquido endolinfático al que se asocian los síntomas  de episodios vertiginosos, acúfenos e hipoacusia neurosensorial.

 

La pérdida de audición varía con la evolución de la enfermedad, afectando inicialmente a las frecuencias graves y siendo fluctuante, características audiológicas que confirman el diagnóstico en los estadíos precoces de la enfermedad. En estadíos mas avanzados la hipoacusia se hace progresiva afectando a todas las frecuencias, aunque es rara la falta total de audición.

 

 

El tratamiento actual de la enfermedad de Menière está orientado a prevenir y mejorar sus síntomas asociados, especialmente el vértigo, lo cual se consigue en muchos casos con tratamientos farmacológicos y dietéticos, aunque la enfermedad en sí misma no tiene curación. Cuando el vértigo se hace incapacitante se opta por otras formas de tratamiento denominadas intervencionistas o quirúrgicas en las que se actúa sobre la función del laberinto lesionado modificándola (p.e.: cirugía del saco endolinfático), reduciéndola (p.e.: inyección intratimpánica de gentamicina),  o eliminándola (p.e: sección quirúrgica del nervio vestibular o neurectomía, y destrucción quirúrgica del laberinto o  laberintectomía). Además del tratamiento del vértigo, la pérdida de audición puede tratarse mediante audífonos o implantes cocleares dependiendo del grado y de  las características de la pérdida. Otros tipos de implantes pueden estar indicados dependiendo de los casos.

 

LINK: www.sorderayvertigo.com, Mareo y vértigo > Causas frecuentes de vértigo > Enfermedad de Menière

 

Sordera brusca  

Es la pérdida de audición que se produce de forma repentina, generalmente en pacientes sin antecedentes de enfermedades del oído. Se desconoce su causa, aunque se atribuye sobre todo a alteraciones del riego sanguíneo e infecciones víricas del oído interno.

 

El tratamiento se basa en el uso de fármacos vasodilatadores, corticosteroides, reductores de la agregación plaquetaria, antivirales, etc., debiendo considerarse el cuadro como una urgencia médica e instaurarse el tratamiento lo antes posible.

 

Cuando la pérdida es irreversible, dependiendo de su grado y de que la afectación sea uni o bilateral puede tratarse con audífonos, implantes cocleares u otras prótesis implantables.

 

 

Neurinoma del acústico  


Es el tumor que con más frecuencia produce hipoacusia neurosensorial generalmente progresiva al crecer lentamente en el nervio auditivo.

 

La pérdida de audición afecta preferentemente a los sonidos agudos y puede ir precedida de ruidos en el oído o acúfenos y/o vértigo durante algún tiempo. Su tratamiento varía en función del  tamaño, localización y ritmo de crecimiento. 

 

 

Enfermedad autoinmune del oído interno

 

Es una enfermedad del oído interno causada por fenómenos autoinmunes, caracterizados por la agresión del sistema inmunológico del paciente contra su propio organismo. La enfermedad puede manifestarse aisladamente en el oído interno o como un proceso más generalizado.

 

La pérdida de audición suele ser bilateral, a menudo fluctuante, acompañándose a veces de vértigo. Su tratamiento es farmacológico pudiendo utilizarse corticosteroides y fármacos inmunosupresores.   

 

Cuando la pérdida es irreversible, dependiendo de su grado y de que la afectación sea uni o bilateral puede tratarse con audífonos, implantes cocleares u otras prótesis implantables.